Reportaje fotográfico, Un retrato de Enrique Meneses

Documental

Realizado por Joan Planas y Ana Salvá

La gente mayor suele quedarse anclada en el tiempo, pero Enrique Meneses es una excepción. Es un ejemplo de periodista que a sus 83 años ha sabido adaptarse a todos los tiempos.

Desde la pluma y el bolígrafo hasta las redes sociales, lo ha utilizado todo. Enrique ama tanto el periodismo que no se ha retirado nunca. Ha tenido dos cánceres y está luchando contra el tercero, pero junto a su silla de ruedas y con oxígeno asistido, continúa escribiendo en su ordenador.

Enrique vive en la Ciudad de los periodistas, un complejo de cinco edificios que la Asociación de Prensa levantó en la zona norte de Madrid. Su piso es grande, luminoso y algo caótico, pero tiene su punto de romanticismo. Enrique hace vida en el salón, que está repleto de libros, revistas antiguas y fotografías.

Desde el sillón señala una imagen de Martin Luther King que está apoyada sobre una pila de libros.

“Esta foto me enorgullece especialmente. En San Francisco, en una galería de arte, se hizo una exposición de todas las fotografías de negros desde la época de la esclavitud hasta Obama, ¿y os podéis creer que eligieron esta foto mía para ilustrar a Martin Luther King? Le han debido fotografiar cien mil veces en Estados Unidos fotógrafos americanos buenísimos.”

Enrique Meneses trabaja sentado en el sillón frente a su ordenador portátil. A su lado tiene una mesa auxiliar con algunas medicinas, una barra de pan duro y deja reposar un café sin azúcar.

Junto al sillón cuelga una gorra que lleva grabado “Enrique Meneses Academy”.

“Me la regaló mi hija, que viendo todos los estudiantes que vienen por aquí por casa, considera que esto es una academia. Mucha gente dice que ha aprendido más aquí que en cuatro años de universidad.”

En la pared del salón hay varios cuadros, pero el que preside la sala es una imagen de su mujer, a la que siempre parece tener presente.

En su casa hay un contraste entre la historia y la modernidad, un claro ejemplo es que junto a la mesilla del router hay un cuchillo pigmeo hecho con un clavo, que machacaron hasta convertirlo en un puñal, entre otros muchos recuerdos de sus viajes.

Detrás de su mesa de trabajo, entra la luz de un amplio ventanal que da acceso a una terraza. En el balcón hay un biombo apoyado a la pared que tiene pintados algunos dibujos, y que montó él mismo para que su mujer tomara el sol sin que le vieran los vecinos.
Enrique, además de hacer fotografías, dibuja porque considera que la pintura es importante para aprender algunos trucos.

” En una portada sabes que los títulos van a ir a la derecha, tienes que intentar hacer una foto mirando al canto en lugar de hacia la encuadernación y dejar un fondo que sea neutro para que los títulos resalten.”

Enrique tiene tantas historias y anécdotas que es difícil hablar de su vida desligada al personaje. Ha convertido el salón su casa en una oficina donde recibe a algunos estudiantes de periodismo porque le gusta enseñar y compartir. Hablar con Enrique es recibir una lección de vida, historia y periodismo.

Actualización: Enrique Meneses murió el 6 de enero de 2013. Descansa en paz, Enrique.

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